El elefante
Cuenta la historia que un niño pequeño caminaba con su padre por el traspatio del circo. Elpequeño miró azorado a un gran elefante que se mantenía inamovible atado a una pequeñísimaestaca que le unía la pata a una cadena, comparativamente diminuta al tamaño del paquidermo.
—¿Por qué es tan estúpido el elefante, papá? —Preguntó el pequeño—. ¿Cómo es posible que no se dé cuenta de que él es mucho más fuerte que esa cadena y la débil estaca? El padre le respondió:—Cuando capturaron a este elefante, era pequeñito y confiaba en quien se le acercase conternura; así lo encadenaron por primera vez, cuando las dimensiones de la cadena y de la estacaeran mayores para él. Inicialmente, al verse atrapado intentó zafarse, pues sufría; de inmediato suentrenador lo golpeó y apretó más el grillete a su pata. Cuando el pequeño volvió a intentar liberarsesu tobillo sangró, provocándole un gran dolor, además de recibir una tunda. Fue creciendo y denuevo intentó liberarse, al sentirse sofocado y atado a los deseos de su entrenador; y es que queríaser libre como los elefantes de la estepa africana o los de la India. Esta vez el entrenador lo castigócon una vara de toques eléctricos que casi le provocan un desmayo. Así siguió el elefanteintentando liberarse, mirando a la gente que pasaba sin soltarle la cadena, que ignoraba su dolor. Yun terrible día, hijo o, el elefante entendió que no tenía salida, que, hiciera lo que hiciese, siempresería castigado por añorar su justa libertad y fue así que dejó de luchar por ella, asumiendo surealidad como la única posible.
Esta maravillosa historia popular, narrada por el terapeuta Jorge Bucay, ilustra a la perfecciónel Síndrome de Estocolmo y el Síndrome de Estrés Postraumático que viven las víctimas deviolencia y abuso sexual.
Tal vez esta historia nos ayude a imaginar lo que sienten las niñas y niños víctimas depedófilos profesionales como Jean Succar Kuri. Sin importar su edad, quienes han crecido en elabuso y la violencia en una sociedad a la que poco le importa el dolor ajeno, un terrible díacomprenden que ésa es la realidad que les tocó vivir. Hagan lo que hagan, alguien siempre lasencontrará culpables de ser víctimas.
Hasta que la sociedad recupere la compasión. Hasta que los criminales paguen con la cárcel. Hasta que la educación cambie la idea de lo que es ser hombre y ser mujer en equidad, libertad, amor y respeto